En México, la amortización de activos se rige por las normas y regulaciones contables establecidas por el Consejo Mexicano para la Investigación y Desarrollo de Normas de Información Financiera (CINIF) y la Comisión de Principios de Contabilidad (CPC), para llevar a cabo una amortización adecuada, se siguen los siguientes pasos:
1. Determinar la Vida Útil del Activo: Se debe estimar la duración en la que se espera que el activo genere beneficios económicos para la empresa, esto puede basarse en factores como el desgaste físico, la obsolescencia tecnológica, cambios en la demanda del mercado, entre otros.
2. Calcular el Valor Residual: El valor residual es el valor estimado del activo al final de su vida útil, es importante porque afecta la cantidad que se amortiza cada año y en algunos casos, el valor residual puede ser cero si se espera que el activo no tenga valor al final de su vida útil.
3. Aplicar el Método de Amortización: En México, se utilizan comúnmente dos métodos para amortizar activos:
a. Línea Recta: Este método distribuye el costo del activo de manera uniforme a lo largo de su vida útil.
La fórmula es: Amortización Anual = (Costo del Activo – Valor Residual) / Vida Útil.
b. Método de Unidades de Producción o Unidades de Trabajo: Se utiliza cuando el activo está relacionado con la producción o generación de unidades específicas, la amortización se basa en el número de unidades producidas o trabajadas.
4. Registrar la Amortización: Se debe registrar el gasto de amortización en los registros contables de la empresa de acuerdo con los principios contables mexicanos.
Las empresas deben mantener documentación precisa sobre los cálculos y registros de amortización para cumplir con los requisitos fiscales y contables en México, además, es aconsejable consultar a un contador o asesor financiero con experiencia en normativa mexicana para asegurarse de que se estén siguiendo las prácticas adecuadas y se estén cumpliendo con las regulaciones vigentes.